viernes, 8 de junio de 2018


OTRA VUELTA DE TUERCA, HENRY JAMES



Henry James
Dos niños pequeños Flora y Miles, recientemente huérfanos, se quedan a cargo de su tío, quien no quiere saber nada de ellos, por lo que se ocupa de mantenerlos alejados de él, a cargo del personal de servicio.
La historia empieza cuando les busca una institutriz  pues la anterior había fallecido, al parecer en extrañas o desconocidas circunstancias. También había muerto de manera no muy clara, otra persona que estaba a cargo de su cuidado.
Estas extrañas muertes, el despego de su tío y las condiciones del contrato que la nueva institutriz debe firmar, crea un clima de intriga que nos hace suponer que hay “algo más” que no nos cuentan.
Ese algo más que desconocemos y cuyo desconocimiento compartimos con la nueva institutriz, es lo que debemos descubrir según avanzamos en la lectura de este libro. Pero parece que cada vez es más difícil.
Por supuesto, toda novela de terror que se precie, tiene que tener sus fantasmas. Éstos hacen que el terror no sea por motivos físicos y tangibles, sino psicológicos. No hay nada peor que el terror psicológico pues lo podemos vivir en primera persona sea cual sea nuestra circunstancia.
Los fantasmas que aparecen son, como era de esperar, los de los sirvientes muertos.
Estos fantasmas parecen tener una conexión sobrenatural con los dos niños pequeños, lo que les hace cómplices en el angustioso acoso a la protagonista. Para que el desasosiego sea mayor, estos niños son extremadamente guapos, extremadamente bien educados y extremadamente cariñosos con la niñera y con todo el mundo. Ya sabemos todos lo increíblemente terroríficos que pueden llegar a ser los niños en una historia de este tipo.
Por supuesto los dos hermanos nunca hablan de estas personas, lo que hace que sea inaccesible cualquier conocimiento sobre lo que pasó cuando todavía vivían. El resto de los sirvientes, como debe ser en una sociedad como aquella de finales del siglo XIX, nunca hablan de nada. Solamente el ama de llaves, la señora Grose, habla con la institutriz del tema, aunque no consigue aclarale nada, incluso a veces, la lía más, quizá por su evidente falta de cultura que la lleva a no expresarse con claridad, quizá por su terrible miedo a “no se sabe muy bien qué”.
Otro efecto de suspense es el escenario en que se desarrolla la acción: Una maravillosa y aislada mansión de la campiña inglesa. Un paisaje de ensueño, un jardín excepcional y un lago. ¿Por qué será que el agua, aparentemente tan tranquila, nos causa un tremendo desasosiego?
Y por último, otro intrigante detalle que pasa desapercibido al principio, y que no descubres hasta que reflexionas sobre la lectura: ¿Cómo se llama la protagonista? No lo dice. Esta misma pincelada, discreta pero efectiva, la encontramos en otra novela reina del suspense: “Rebeca”. ¿Alguien conoce el nombre de la protagonista? Y tampoco lo notas durante su lectura. Es una manera de dar relevancia a los fantasmas, de los que sí conocemos sus nombres y a los que se hace referencia constante.
El final, rápido, brusco, hace que te quedes durante un momento, algo atónito: No sabes muy bien que ha pasado.
En esta edición que he leído, que está adaptada a un público juvenil, la traductora se permite el lujo de continuar la narración para explicar lo que ha pasado. Por supuesto, lo que ella considera que ha pasado. Pero aun así es bastante esclarecedor.
En definitiva, es una novela interesante, de suspense, pero de discurrir tranquilo, muy entretenida y que  se lee con bastante fruición.
Aún a riesgo de repetirme, tengo que decir que esta edición no me parece la más apropiada, pues el lenguaje que utiliza es bastante confuso (ha habido párrafos que tenía que leer dos veces para comprenderlo), supongo que debido a la traducción y también tiene aclaraciones al margen, que como ya comenté en otra reseña anterior, me molestan bastante al leer. Prefiero las notas al pie.
No puedo decir nada más sin destrozar su lectura a alguien que todavía no lo haya leído. No voy a caer en la tentación de decir: “¡Si al final resulta que Bruce Willis está muerto!”.


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