sábado, 15 de septiembre de 2018
EL RAYO QUE NO CESA (Miguel Hernández)
El rayo que no cesa es uno de los más conmovedores libros de poesía castellana. El descubrimiento del amor constituye para Miguel Hernández una extraordinaria aventura poética. Empieza a explorar una nueva dimensión de su ser, la que le liga a los más elemental humano, y descubre que amor y muerte son cara y cruz de una misma moneda. De ahí brota la vivencia básica de la "pena", que, rebasando los límites personales, hace al poeta cargar, solidario, con el dolor de todos los desheredados. Autor de estudios básicos para el conocimiento de la época y del poeta -La poesía española entre pureza y revolución y La poesía de Miguel Hernández-, Juan cano Ballesta ofrece en este volumen una guía segura para adentrarse en la riqueza de El rayo que no cesa, así como en los poemas de "El silbo vulnerado" y los publicados en la revista El Gallo Crisis que dirigió Ramón Sijé, su "compañero del alma".
EL AZUL DE LAS ABEJAS (Laura Alcoba)
“Para pintar El azul de las abejas, himno de amor a la literatura, Laura Alcoba, buscó inspiración en su propia historia -y en las cartas de su padre. Magnífico." Le Monde
Es el año 1978, en La Plata. Una niña espera encontrarse con su madre, exiliada en París. Estudia sin pausa el francés, su futuro idioma, un aprendizaje donde conviven sueños y un velo de incertidumbre. Mientras, cada quince días, visita a su padre en la cárcel; un preso político en tiempos de la dictadura. Él también la prepara para el viaje, y le recuerda que mantendrán la relación a través de cartas.
Cuando a principios de 1979 llega a Francia, la realidad corrige tantas fantasías. No es París propiamente dicho donde irá a vivir sino un suburbio; no es la postal del Sena, la torre Eiffel y las callejuelas, sino el edificio algo extravagante donde está el departamento de su madre. Es, comprende de golpe, una niña refugiada. No obstante, está en las puertas de un nuevo comienzo. El descubrimiento de una lengua que será suya; de un colegio que poco se parece al argentino; de los amigos exiliados que visitan a su madre y hacen el recuento de los compañeros asesinados o desaparecidos. En medio, las cartas a su padre y el tibio descubrimiento de la literatura, de la escritura como lugar inocente, lugar de encuentro y emoción.
Maravillosamente escrita, El azul de las abejas es el relato en primera persona de una niña que, de manera vertiginosa, adquiere una nueva realidad. Un país y un idioma, la lejanía con su tierra original y con su padre, las sorpresas que cada día la deslumbran y atemorizan. Con esa candidez y esa precisión que sólo se dan en la niñez, y que serán parte de su vida, porque son huellas imborrables. Comienza donde terminaba la primera novela de Laura Alcoba, La casa de los conejos, y es un libro conmovedor sobre una infancia luminosa y renacida entre la memoria viva del dolor y el exilio.
Laura alcoba Vivió hasta los diez años en Argentina antes de radicarse en París. Se licenció en letras en l’Ecole Normale Supérieure, es profesora universitaria, editora y traductora en Francia. Ha escrito las novelas La casa de los conejos (Edhasa, 2008), Jardín blanco (Edhasa, 2010), Los pasajeros del Anna C. (Edhasa, 2012) y El azul de las abejas (2015), las cuatro fueron publicadas originalmente en francés por Gallimard, al igual que La danza de la araña, novela por la que recibió el Premio Marcel Pagnol 2017. Su obra se tradujo al alemán, el inglés, el serbio, el italiano y el catalán.
SANTA EVITA (Tomás Eloy Martínez)
Santa Evita se trata de un Libro que realizo Tomás Eloy Martinez. Trata de la historia y vida de quien fue la Primera Dama de Argentina, llena de ficción, y de la realidad de ella.
Evita fue considerada como un grande ejemplo de mujer y de madre. Fue Reina. Para algunos no había nada que admirar de ella, porque la criticaban que gobernaba en un momento de dictadura. Nacio en Argentina en el 1919 y murió en el 1952. Su nombre real Eva Peron, quien murió de enfermedad de Cáncer cuando tenia 33 años, y que de la cual mandaron a embalsamar a su cuerpo. Era Actriz y gobernó Argentina. Estaba Casada con Juan Domingo Peron en el Año 1945.
Tomas Eloy Martinez fue quien escribió su Novela de lugar de nacimiento de Tucuman en el 1934 y murió en el 2010. Era un escritor de los mas importantes de Argentina.
El relato del libro se trata de ella durante toda su transición de cáncer. Trata que toda la novela sea de su cadáver. Quien su cuerpo después de muerto tuvo un trance accidentado de 22 años parecido al trance de su vida real hasta los 33 años.
EL BESO DE LA MUJER ARAÑA (Manuel Puig)
Es una novela de Manuel Puig, un escritor argentino; fue publicada en 1976 por la editorial Seix Barral de Barcelona.
Esta basada en una parte de la vida de Luis González de Alba, preso político por el movimiento estudiantil de 1968. Las coincidencias se pueden encontrar en el libro Otros dias, otros años, de la editorial Planeta, solo que Puig cambió la sexualidad de los protagonistas.
El beso de la mujer araña relata la historia de dos presos que conviven en la misma celda, uno político y otro homosexual.
Fue incluida en la lista de las 100 mejores novelas en español del siglo XX del periódico español El Mundo.1
Esta historia, prohibida en los años 1970 por la dictadura militar argentina fue llevada al cine en 1985 por el director Héctor Babenco y protagonizada por Sônia Braga, William Hurt y Raúl Juliá.
Basándose en esta historia, John Kander y Fred Ebb (autores de la famosa canción "New York, New York") compusieron un musical del mismo nombre (Kiss of the spider woman)2 y que ha sido representado en todo el mundo obteniendo el Premio Tony en 1993.3 El compositor alemán Hans Werner Henze tuvo la intención de componer una ópera sobre el tema.
LA DAMA DEL ALBA (Alejandro Casona)
La casa de los Gracés, en Asturias, llora la desaparición de Angélica. La leyenda asegura que bajo el río existe una aldea: acaso la muchacha se pueda encontrar en ella. Entretanto, Martín, su marido, se enamora de otra mujer. Cuando Angélica vuelve, se topa con la muerte, y la joven decide convertirse en leyenda, hundiéndose en el río. Obra esencialmente poética en la que se funden aires de leyenda asturianos y ciertos toques de mitología telúrica, La dama del alba nos muestra que la que la felicidad y el amor se ven amenazados por la muerte. Los temores humanos más primitivos y las pulsiones de supervivencia y de autodestrucción están en juego. Vida y muerte, dos caras de una misma moneda, que no pueden existir la una sin la otra.
CRIMEN Y CASTIGO (Fiodor Dostoyevsky)
Crimen y castigo (1866), considerada por la crítica como la primera obra maestra de Dostoievski, es un profundo análisis psicológico de su protagonista, el joven estudiante Raskolnikov, cuya firme creencia en que los fines humanitarios justifican la maldad le conduce al asesinato de un usurero petersburgués. Pero, desde que comete el crimen, la culpabilidad será una pesadilla constante con la que el estudiante será incapaz de convivir. El estilo enfebrecido y compasivo de Dostoievski sigue con maestría única los recovecos de las contradictorias emociones del estudiante y refleja la lucha extrema que libra con su conciencia mientras deambula por las calles de San Petersburgo. Ya en prisión, Raskolnikov se da cuenta de que la felicidad no puede ser alcanzada siguiendo un plan establecido a priori por la razón: ha de ganarse con sufrimiento.
viernes, 14 de septiembre de 2018
AGUAFUERTES PORTEÑAS (Roberto Arlt)
El andar en colectivo se parece un poco a leer las aguafuertes de Roberto Arlt.
Publicadas a partir de 1928 y acompañando el nacimiento del novedoso diario “El Mundo”, las “Aguafuertes porteñas” se ubicaron siempre en la misma página del periódico, estableciendo una sección puntual y que inauguraba un formato nunca antes leído por los argentinos. En estas Aguafuertes el autor tenía plena libertad para escribir sobre lo que quisiera, porque justamente el ingenio estaba en esa agudeza para encontrar temas que vayan calando hondo en quienes tomaban en sus manos a "El Mundo".
Estamos hablando del joven Roberto Arlt, quien para entonces ya había publicado “El juguete rabioso”, pero que –por supuesto-, no había conseguido el renombre que consiguió con el correr de los años. Por eso digamos que hasta ese momento su oficio de periodista prevalecía por el de escritor, por lo menos en el sentido de cumplir con una tarea rutinaria.
Y cuando hablamos de ´agudeza para encontrar temas mundanos", eso podía referirse tanto a un hecho puntual de la política, la cultura o la sociedad, o bien algo insignificante para el resto de los mortales, que para él se volviera relevante.
Convocado por su opinión siempre mordaz sobre la realidad moderna de comienzos del siglo XX, Arlt se encargaría entonces de estas Aguafuertes, donde daría rienda suelta a su creatividad.
Por demás adelantado para esa época, el lector de El Mundo no tenía mucho tiempo para detenerse en cada artículo periodístico, y eso Arlt lo tenía en cuenta, por eso resumía lo que quería decir en breves párrafos. A veces tres o cuatro, otras un poco más, pero tanto en pocas o muchas líneas, Arlt era capaz de hablar de infinidad de temas, ya sea de la crisis que vivió el país en un marco internacional signado por la economía norteamericana en los años ´30, con una multitud reclamando en una plaza por trabajo digno, o la particular idea de una joven pareja que decide llevar a su bebé al cine, alterando la paz de una sala de Avenida de Mayo.
Con sólo salir a la calle, Arlt siempre encontraba algo para contar. Algo que describía ese presente cambalachero de la década del ´20, que le costaba digerir, y que a veces ni siquiera entendía.
Así, como cada uno de los que viaja conmigo en el colectivo, seguramente él iba recorriendo Buenos Aires de a pie, y era capaz de observar lo diferente para hacerlo propio.
Y cuando hablamos de ´agudeza para encontrar temas mundanos", eso podía referirse tanto a un hecho puntual de la política, la cultura o la sociedad, o bien algo insignificante para el resto de los mortales, que para él se volviera relevante.
Convocado por su opinión siempre mordaz sobre la realidad moderna de comienzos del siglo XX, Arlt se encargaría entonces de estas Aguafuertes, donde daría rienda suelta a su creatividad.
Por demás adelantado para esa época, el lector de El Mundo no tenía mucho tiempo para detenerse en cada artículo periodístico, y eso Arlt lo tenía en cuenta, por eso resumía lo que quería decir en breves párrafos. A veces tres o cuatro, otras un poco más, pero tanto en pocas o muchas líneas, Arlt era capaz de hablar de infinidad de temas, ya sea de la crisis que vivió el país en un marco internacional signado por la economía norteamericana en los años ´30, con una multitud reclamando en una plaza por trabajo digno, o la particular idea de una joven pareja que decide llevar a su bebé al cine, alterando la paz de una sala de Avenida de Mayo.
Con sólo salir a la calle, Arlt siempre encontraba algo para contar. Algo que describía ese presente cambalachero de la década del ´20, que le costaba digerir, y que a veces ni siquiera entendía.
Así, como cada uno de los que viaja conmigo en el colectivo, seguramente él iba recorriendo Buenos Aires de a pie, y era capaz de observar lo diferente para hacerlo propio.
Compiladas en uno o dos tomos, las Aguafuertes Porteñas se consiguen en diferentes ediciones y bajo distintos sellos editoriales. Si sabemos mirar, seguramente las encontraremos en mesas de saldos de viejas librerías a excelentes precios. Yo, puntualmente, recomiendo la selección hecha por Losada, con prólogo y notas de Sylvia Saítta.
Arlt dejó de escribir las Aguafuertes el mismo día de su muerte. De hecho, el día después de que inesperadamente falleciera, el 27 de julio de 1942, se publicó su último artículo titulado “El paisaje de las nubes”. Para ese entonces, en su haber ya tenía publicadas varias novelas y dramaturgias, miles de lectores se habían acostumbrado a su estilo sarcástico, a veces cruel, a veces tierno de entender el mundo, y su prosa se convertiría en una nueva forma de hacer literatura en Argentina.
Arlt dejó de escribir las Aguafuertes el mismo día de su muerte. De hecho, el día después de que inesperadamente falleciera, el 27 de julio de 1942, se publicó su último artículo titulado “El paisaje de las nubes”. Para ese entonces, en su haber ya tenía publicadas varias novelas y dramaturgias, miles de lectores se habían acostumbrado a su estilo sarcástico, a veces cruel, a veces tierno de entender el mundo, y su prosa se convertiría en una nueva forma de hacer literatura en Argentina.
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